
El etiquetado tiene mucha información y casi toda pasa desapercibida. No necesitas revisar todo: con mirar tres cosas ya tomas mejores decisiones en el súper.
Uno: la lista de ingredientes
Están ordenados de mayor a menor cantidad. Si el azúcar aparece entre los tres primeros, ese producto es principalmente azúcar, sin importar lo que diga el frente del empaque.
Dos: la porción declarada
Es el error más común. Los datos nutrimentales corresponden a la porción que el fabricante decidió, no a lo que tú realmente comes. Si la porción son treinta gramos y tú comes cien, multiplica todo por tres.
Tres: los sellos de advertencia
En México los sellos octagonales son una guía rápida. No significan que un producto esté prohibido, pero sí te dicen de un vistazo en qué excede.
Lo que puedes ignorar
Frases como natural, artesanal, fitness o light no están reguladas de la misma forma y dicen poco sobre el contenido real. El frente del empaque es publicidad; la información está atrás.
Una recomendación práctica
No tienes que leer cada etiqueta de tu despensa. Empieza por los productos que consumes a diario. Ahí es donde un cambio pequeño hace más diferencia.